jueves, 1 de febrero de 2007

Recetas Naturales: Miel para una Piel Joven


Recetas Naturales: Miel para una Piel Joven

Las virtudes benéficas de la miel sobre la piel son conocidas desde muy antiguo. El poder regenerador que posee hace que sea la cura básica en la medicina china para quemaduras y otros problemas dermatológicos similares.

En lo cosmético fue usada hasta por Cleopatra para mantener lozana y fresca su piel.

Está demostrado que limpia y remueve las impurezas, es antibacterial, suaviza la epidermis, regula la humedad y tal como les había comentado posee cualidades regenerativas.

La manera más sencilla de aprovechar este tesoro dorado en su aspecto cosmético es sencillamente realizar una mascarilla de miel pura. Si se encuentra demasiado sólida para aplicarla directo en el rostro, se puede fluidificar con aceite de rosa mosqueta o de almendras, lo cual incrementará sus cualidades benéficas.

Si lo que deseamos es aprovechar sus virtudes en todo nuestro cuerpo, entonces lo más adecuado serán los baños con miel:

Baño de Miel y Aceite:
Mezclar una taza de miel con un cuarto de taza de aceite de oliva o de uva. Una vez que esten bien integrados, colocar la mezcla debajo del agua caliente mientras se va llenando la bañera.

Baño de Miel y Leche
Disuelva una taza de miel en media taza de agua caliente. Luego agregue lentamente una taza de leche en polvo, revolviendo muy despacio. Cuando quede todo bien integrado ya estará lista la mezcla para nuestro baño de inmersión en agua bien caliente. Remueve con facilidad las células muertas de nuestra piel, renovándola.

Baño de Miel y Bicarbonato de Sodio
Siga las instrucciones del baño anterior pero agréguele una taza de bicarbonato de sodio. De esta manera el efecto suavizante en la piel se incrementará al doble. Ideal para pieles secas e irritadas.

Baño de Miel para el Sistema Respiratorio
Muy adecuado si tenemos problemas respiratorios, aún para una simple gripe.
Mezclamos una taza de sales de baño, preferentemente con aroma a pino o algún otro árbol resinoso con una taza de miel, junto a dos cucharadas de aceite de oliva. Cuando la mezcla quede integrada le agregamos veinte a treinta gotas de aceite esencial de Eucaliptus.
Disolvemos luego el preparado en nuestro baño bien caliente.